21 abr. 2008

Con Humor y Amor

para futuras madres desesperadas, qué comprar y qué no, ¿Marketing maternidad?. De porelchocolate
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20 abr. 2008

Qué pasa con los bebés que nacen por cesárea?

En el mejor nacimiento por cesárea que he visto, la madre y el bebé no estuvieron juntos hasta una hora después del parto. Elmundo del bebé se hace añicos cuando, nada más nacer, se le separa de su madre.

Hace dos semanas recibí a dos bebés, una maravillosa niña y, unos días después, un niño. Esa semana nacieron aquí, en nuestra pequeña ciudad, un total de cinco bebés: dos a los que tuve el honor de recibir en sus hogares, y tres nacidos en el hospital.

Los tres que nacieron en el hospital están todavía en la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatología. A los tres se les separó de sus madres. Los tres nacieron por cesárea. Fue una semana dura.

Uno de los bebés nacidos en casa tuvo una suave entrada en nuestro mundo, sin una arruga. El otro tuvo una distocia de hombros durante siete minutos; después de tres minutos y medio de reanimación, se agarró a la vida y salió adelante. En ningún momento se ha separado de su madre; su lactancia ha sido maravillosa, ininterrumpida y muy gratificante para él.

Desearía poder decir que los tres bebés que nacieron en el hospital también van bien. La mayor parte de mi vida la he pasado en Asia, trabajando como comadrona; allí tuve la oportunidad de asistir a muchos nacimientos por cesárea. Algunas, innecesarias; otras, necesarias. La placenta previa y la rotura de la cicatriz de una cesárea anterior son cosas que me han hecho dar las gracias a Dios por la ciencia y la cirugía especializada.

En el mejor nacimiento por cesárea que he visto, la madre y el bebé no estuvieron juntos hasta una hora después del parto. Durante esa hora de separación se le cortó el cordón al bebé, se le succionó de forma agresiva, se le midió y pesó, y se le administró profilaxis ocular en contra de lo que la madre había dicho por escrito.

Se le tomó la temperatura en el recto, se le tomaron las huellas, se le pinchó el talón para sacarle sangre y hacerle la prueba de detección de la subnormalidad de origen metabólico y se le inyectó vitamina K. Lo bañaron, secaron e identificaron con una cinta. Cuando lloraba buscando el pecho de su madre, le ponían un pacificador chupete en la boca. Tuvo suerte. Otros bebés nacidos por cesárea no salen tan bien parados.

Mi experiencia como comadrona me ha llevado a plantearme ¿Qué pasa con el bebé? ¿Cuáles son los riesgos que corren el organismo y el alma de los bebés nacidos por cesárea? El Dr. Seuss deja hablar al Lorax por los árboles. ¿Quién habla por nuestros bebés?

Nyoman era una primípara de 38 años y una destacada artista balinesa. Debido a las numerosas intervenciones [durante el trabajo de parto], su bebé nació por cesárea. La niña pesó 3'500 kg.; era una robusta bebé a término. En seguida se la llevaron al Servicio de Enfermería; allí la agarré suavemente mientras le afeitaban un trozo de su espeso pelo negro para administrarle los antibióticos IV. Nyoman fue trasladada a otra ala del hospital. Durante toda la noche estuve subiendo y bajando escaleras y corriendo por los pasillos para echarles un vistazo a la madre y la hija.

Al final, cuando supuestamente ambas estaban bien, me fui a casa. Esa noche atendí un parto en casa. Por la mañana volví a casa y me preparé para ir al hospital a ver a Nyoman y su bebé.

Sonó el teléfono; era el marido de Nyoman, para decirme que el bebé había muerto (lo más probable de sepsis, aunque la causa no se había determinado) Inmediatamente enviaron su pequeño cuerpo a casa para el entierro. Nyoman seguía en el hospital con fiebre. Nunca llegó a ver a su preciosa hija.

Durante mis siete años de trabajo en Indonesia y Filipinas me he dado cuenta de que los procedimientos quirúrgicos de la obstetricia occidental se han exportado de forma agresiva a Asia, con la diferencia de que aquí se trabaja sin las condiciones higiénicas básicas.

La edición del William Obstetrics de 1985 (p. 868) decía: "es cierto que el índice de mortalidad y morbilidad materna y perinatal es mayor en los partos por cesárea, en parte por las complicaciones que motivan la cesárea y en parte por los riesgos inherentes al nacimiento a través del abdomen"



"En el mejor nacimiento por cesárea que he visto, la madre y el bebé no estuvieron juntos hasta una hora después del parto"

En A Good Birth, A Safe Birth, los editores publican que las cuatro complicaciones más frecuentes en los bebés nacidos por cesárea son: ictericia, complicaciones repiratorias, los efectos de la medicación y los períodos de adormilamiento después del parto (1). Las cuatro interfieren en el establecimiento temprano del vínculo afectivo entre la madre y el bebé. Las tres primeras, seguramente, obligan a medicar al bebé, lo que puede resultar terrorífico para el recién nacido.
Las investigaciones sobre la oxitocina nos muestran otros aspectos de los efectos de la cesárea sobre el bebé. La oxitocina natural, segregada por el organismo], llamada hormona del amor, se libera cuando los seres humanos comparten una comida, en la lactancia y, tanto en el hombre como en la mujer, cuando hacen el amor. De todas maneras, se encuentra en su máxima plenitud durante el trabajo de parto y el nacimiento.

¿Qué ocurrirá en el organismo de un bebé al que se le niega la experiencia de la oxitocina [natural] en un parto vaginal?

La investigación muestra que nos encontramos con un nivel comparativamente menor en los niños autistas (2).

El Etólogo Premio Nobel Niko Tinbergen encontró correlación entre las intervenciones médicas durante el parto y la predisposición al autismo (3). En 1991, Ryoko Hattori evaluó los riesgos de padecer autismo según el tipo de nacimiento; concluyó que los bebés nacidos en el hospital, a los que se somete al proceso rutinario del trabajo de parto y nacimiento (sedantes, anestesia y analgésicos) tienen un mayor riesgo de llegar a desarrollar el autismo (4).

¿Qué nos enseña esta investigación sobre la práctica tan frecuente de cesáreas? Debemos pensar que un bebé que se pierde toda la intensidad del proceso normal del trabajo de parto y nacimiento, tal como Dios lo diseñó, también se pierde algo vital de su propia vida.


"El mundo del bebé se hace añicos cuando, nada más nacer, se le separa de su madre"

En su libro The Scientification of Love, Michel Odent analiza las consecuencias del nacimiento y las primeras horas de vida extrauterina. Con gran destreza, documenta y hace referencia a un gran número de investigaciones que confirman lo que las madres y las comadronas siempre hemos sabido: las condiciones ambientales de un parto y las primeras horas de vida determinan la salud psicológica y espiritual del ser humano. Las investigaciones demuestran que el contacto entre la madre y el bebé es la forma ideal de amor, a la vez que después del nacimiento hay un corto y crítico espacio de tiempo que provoca consecuencias a largo plazo. Por desgracias, dice: "la separación de la madre justo después del nacimiento daña la capacidad de uno para amar"

La mayoría de los bebés nacidos en el hospital experimentan la separación de la madre inmediatamente después del nacimiento, y los bebés nacidos por cesárea están aún más tiempo separados. Los gerentes [de los hospitales], con el fin de proteger al hospital y sus empleados de posibles denuncias, establecen la política de mantener a los bebés recién nacidos por cesárea en la Unidad de Cuidados Intensivos; ya que la operación incrementa el riesgo de infección, los bebés nacidos por cesárea son más propensos que los nacidos vaginalmente a recibir antibióticos.

Imagina la vida intrauterina: el calor, la suavidad, el sabor de la madre, el sonido de los latidos de su corazón y su suave voz. La madre es todo lo que el bebé conoce. Incluso al padre lo conoce a través de la madre (dependiendo de cómo él la haga sentir). La madre es alimento. Es el universo. Cuando nos llevamos al bebé, aunque sea a dos pasos, la confianza se rompe. El mundo del bebé se hace añicos.

Las comadronas debemos aceptar que, en uno u otro momento, una madre y un bebé a los que estemos atendiendo vivirán una cesárea. Yo insisto en la palabra "parto", ya que un parto por cesárea resulta tan milagroso como un parto vaginal. La atención postparto a los padres que han tenido una cesárea ha de incluir el consuelo.

Yo le digo a estos padres que, un mes después (5), no hay diferencias significativas respecto del vínculo con el bebé entre los niños nacidos vaginalmente y los nacidos por cesárea. Esto es una buena noticia.

Una vez oí decir a Elisabeth Kubler-Ross: "La gente es recuperable en un 100%" Lo decía feliz, con convicción.

Yo me aferro a sus palabras.

A los padres de bebés nacidos por cesárea: tened confianza y sanad a vuestros bebés con contacto, con amor.

Robin Lim

las Buenas Adicciones

La facilidad con la que el ser humano se hace adicto a las más variadas sustancias, comportamientos, y sustitutos varios de lo innombrable plantea la cuestión de hasta qué punto somos una especie altamente “adictible” o si esa tendencia no es el resultado de la privación de experiencias cuya importancia se nos escapa.

La capacidad de hacerse adicto no es mala en sí misma. Uno puede ser adicto al amor del bueno, a la belleza, al placer de vivir. Nuestro cerebro es el primer y más inmediato productor de sustancias “dopantes”, las endorfinas, por ejemplo. De estructura similar a la morfina, estos opiáceos constituyen el sistema de recompensa que premia con placer todo lo que es bueno para la salud y la felicidad: el sexo, la lactancia materna, el parto, pero también el ejercicio físico, las demostraciones de afecto en cualquiera de sus formas ... incluso la contemplación de la belleza. Las endorfinas están presentes en cualquier relación en la que el apego amoroso juega un papel fundamental, por eso se segregan en grandes cantidades durante el parto y la lactancia materna.

Otra sustancia que interviene en las relaciones de apego es la oxitocina, que rige todos los procesos relacionados con la vida sexual: el parto, la lactancia, el orgasmo, la eyaculación … Cuando una mujer da a luz, en la hora siguiente al nacimiento se produce una secreción de oxitocina aún mayor que durante el parto. Cuando este se ha producido sin interferencias, la mamá y el bebé están bañados en estas hormonas del amor: el resultado es un auténtico “flechazo”, un intenso y jubiloso sentimiento amoroso que despertará en la madre sabidurías ancestrales, y le ayudará a sintonizar de modo natural con las necesidades de su bebé y a confiar en su instinto.

Este vínculo se renueva además con cada toma de leche materna, que también contienen endorfinas y oxitocina. El bebé que mama experimenta unos niveles de placer y satisfacción no alcanzables de ninguna otra forma, y que de algún modo sienta las bases de lo que para él será un estado de “bienestar”. Es una experiencia que le permite vivir el estado de fusión y de ausencia de límites propio de esta etapa. Esa entrega confiada a algo más grande que le contiene, le ama y provee, y que además le proporciona tanto placer, es una experiencia que muchos místicos podrían fácilmente identificar. Visto de esta forma, la madre es la versión personalizada de la Madre Tierra.

Nuestra sociedad, que tan permisiva es para ciertas cosas es sin embargo tremendamente represiva con la producción de opiáceos internos, esos que son gratis y no benefician más que a sus propios productores. La forma en que se atiende el parto en los hospitales, y se interfiere el establecimiento de la lactancia materna impiden la vivencia de estos estados de intensidad amorosa, tanto en la madre como en el bebé, que a su vez repercuten en la lactancia materna. Cuando muchas de las adicciones son orales, uno se pregunta hasta qué punto son el resultado es una oralidad desplazada y nunca satisfecha, un estado de ansiedad profunda, la sensación de haberse perdido algo sin saber exactamente qué.

La forma de interferir esta producción sagrada es tan variada que resulta difícil escapar a alguna de ellas. En los hospitales, los partos se estimulan sistemáticamente con oxitocina sintética. Esto inhibe la producción de oxitocina endógena, que es la que además de dirigir el parto prepara a la mamá y el bebé para su primer encuentro amoroso fuera del útero. Esta droga sintética hace el parto tanto más doloroso, que la epidural se convierte en la “solución”, una solución que anestesia el cuerpo pero de paso el alma: las mujeres no sufren pero tampoco gozan, y el cuerpo no segrega endorfinas porque no lo necesita. En el caso de las cesáreas programadas, mamá y bebé paren y nacen sin preparación hormonal previa, lo que hace que su encuentro –entorpecido y retrasado por la operación- se produzca en un estado hormonal neutro, similar al de –por ejemplo- la entrega de llaves de una casa. Están contentas, claro, pero es ese “contentas” el previsto por la naturaleza para la ocasión? Esta alteración hormonal del proceso del parto, el hecho de que para las mujeres el post-parto sea también un post- operatorio (cesárea o episiotomía), la separación mama-bebé tras al parto, aún de rutina en muchos hospitales, y los biberones que se les da en el nido forman un conjunto de circunstancia que entorpecen no sólo el vínculo mamá-bebé sino el establecimiento de la lactancia materna.

El hecho es que nunca hasta ahora había ocurrido que una abrumadora mayoría de los seres humanos llegue al mundo sin la impronta de las hormonas del amor. Y mientras tanto, los expertos se reunen y organizan conferencias, tratando de comprender el por qué del constante ascenso de violencia infantil y juvenil, estableciendo medidas para controlar su expresión pero sin llegar siquiera a percibir su origen. Termino citando a Jean Liedloff, en su maravillosa obra “El concepto del continuum”. “En las sociedades civilizadas, las diferencias entre individuos reflejan fundamentalmente y según el grado de alejamiento del continuum que la sociedad tenga, la manera en que cada cual se ha adaptado a la distorsión que en su personalidad ha causado la cantidad y calidad de las carencias experimentadas. Por ello, los individuos son, a menudo, antisociales, y la sociedad les teme, como teme cualquier otra manifestación de no conformidad entre sus miembros. Por lo general cuanto más anti-continuum es una cultura, mayor presión se ejerce sobre el individuo para que muestre una fachada de conformidad a la norma en su comportamiento público y privado”.

Isabel Fdez. del Castillo

La Hora siguiente al nacimiento

La hora siguiente al nacimiento es, sin duda, una de las fases más críticas en la vida de los seres humanos. No es por casualidad que todos los grupos humanos han molestado de forma rutinaria los procesos fisiológicos durante este corto período de tiempo a través de rituales y creencias. Nuestros entornos culturales están determinados en gran medida desde el principio de la interacción madre-recién nacido.

La primera hora siguiente al nacimiento puede ser vista desde multitud de perspectivas complementarias. Mi objetivo es catalogar doce perspectivas para demostrar la dimensión real de este tema tan complejo.

Perspectiva 1: Necesidad repentina de respirar

No necesitamos desarrollar esta perspectiva extensamente documentada. Se sabe muy bien que durante la primera hora después del nacimiento el bebé ha de utilizar sus pulmones de forma repentina. Esto implica, en particular, que el corazón debe bombear urgentemente la sangre para la circulación pulmonar. La condición es que las circulaciones pulmonar y sistémica se separen a través del cierre de las conexiones que hay entre ellas (ductus arteriosus y foramen oval).

Perspectiva 2 : Efectos conductuales de las hormonas

La información disponible es tan reciente que necesitamos desarrollar este aspecto. Hoy en día estamos en disposición de explicar que todas las hormonas liberadas por la madre y el feto durante la primera y la segunda fase del parto aún no se eliminan en la hora siguiente al parto. Todas ellas juegan un papel específico en la interacción madre-recién nacido. Hasta hace poco ni siquiera se sospechaban los efectos conductuales de estas hormonas. La hormona clave implicada en la fisiología del parto es sin duda la oxitocina. Sus efectos mecánicos son conocidos desde hace mucho tiempo (efectos en las contracciones uterinas para el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta, en las contracciones de las células mio-epiteliales del pecho para el reflejo de expulsión de la leche).

Prange y Pedersen demostraron los efectos conductuales de la oxitocina por primera vez en 1979 a través de experimentos con ratones: una inyección de oxitocina directamente en el cerebro de las hembras vírgenes inducía una conducta maternal. Este experimento sentó la base para una nueva generación de estudios. Los resultados de cientos de ellos se pueden resumir en una o dos frases: la oxitocina es la hormona típica del altruismo, y está presente en cualquiera de las facetas del amor que se quieran contemplar. Esta información resulta ser muy importante cuando uno sabe que, según los estudios suecos, es justo después del nacimiento del bebé y antes de la expulsión de la placenta cuando las mujeres tiene la capacidad de llegar a los niveles máximos de oxitocina. Igual que en cualquier otra circunstancia (por ejemplo, relaciones sexuales o lactancia) la liberación de la oxitocina es altamente dependiente de factores ambientales. Es más fácil si el sitio es muy caluroso (para que el nivel de hormonas de la familia de las adrenalinas quede lo más bajo posible). También resulta más fácil si la madre no tiene otra cosa que hacer que

mirar a los ojos del bebé y sentir el contacto con su piel sin ninguna distracción.

Nos queda un nuevo campo de investigación: el modo de la liberación de la oxitocina. Para hacer efecto, esta liberación tiene que ser pulsátil: cuanto más alta es la frecuencia, más eficiente es la hormona. La oxitocina no se libera jamás de manera aislada; siempre

forma parte de un equilibrio hormonal complejo. Éste es el motivo por el que el amor tiene tantas facetas. En el caso particular de la hora siguiente al parto, en condiciones fisiológicas, el nivel máximo de oxitocina está asociado con un nivel alto de prolactina, la cual también se conoce bajo el nombre de la hormona de la maternidad. Ésta es la situación más típica de expresar amor a los bebés. La oxitocina y la prolactina se complementan una a la otra. Además, los estrógenos activan los receptores de oxitocina y prolactina. Siempre tenemos que pensar en términos de equilibrio hormonal.

En el mismo año 1979 también se demostró la liberación maternal durante las contracciones y el parto de hormonas parecidas a la morfina. La liberación de estas endorfinas está ahora muy bien documentada. En los primeros años de los 80 nos enteramos de que el bebé también libera sus propias endorfinas durante el proceso del nacimiento, y hoy no hay duda de que durante un cierto tiempo después del parto ambos, madre y bebé, por igual, están impregnados de opiáceos. La propiedad de los opiáceos de inducir estados de dependencia es de sobra conocida, así que resulta fácil prever cómo es el desarrollo del principio de una ´dependenciaª o vinculación.

Incluso hormonas de la familia de las adrenalinas (a menudo consideradas como las hormonas de la agresividad) tienen un papel obvio en la interacción madre y bebé inmediatamente después del parto. Durante las últimas contracciones antes de nacer el bebé, estas hormonas alcanzan su nivel más alto en la madre. Este es el motivo por el cual, en condiciones fisiológicas, en cuanto empieza el reflejo de expulsión fetal, las mujeres tienden a estar erguidas, llenas de energía, con una necesidad repentina de agarrar algo o a alguien. A menudo necesitan beber un vaso de agua, exactamente como un orador lo necesita delante de una gran audiencia. Uno de los efectos de esta liberación de adrenalina es que la madre está alerta cuando el bebé ha nacido. Hay que pensar en los mamíferos en su hábitat natural y se puede entender claramente cuán ventajoso es para la madre tener suficiente energía, y agresividad, para proteger a su bebé recién nacido si hace falta. La agresividad es un aspecto del amor maternal.

También se sabe muy bien que el bebé cuenta con sus propios mecanismos para sobrevivir durante las fuertes contracciones finales del expulsivo y libera sus propias hormonas de la familia de la adrenalina. Un torrente de noradrenalina permite al feto adaptarse a la falta fisiológica de oxígeno específica de esta fase del expulsivo. El efecto visible de esta liberación hormonal es que el bebé está alerta al nacer, con los ojos bien abiertos ylas pupilas dilatadas. Las madres humanas se sienten fascinadas y encantadas con la mirada de sus recién nacidos. Es como si el bebé estuviera dando una señal, y ciertamente parece que este contacto visual humano es un aspecto importante en el comienzo de la relación madre-bebé entre los humanos.

El papel altamente complejo que juegan las hormonas de la familia de la adrenalina-noradrenalina en la interacción madre-bebé no se ha estudiado mucho. Unos pocos experimentos con animales abren el camino para investigaciones más profundas. Los ratones que no tienen el gen responsable de la producción de noradrenalina dejan a sus crías desatendidas, sucias y sin alimentar a no ser que se les inyecte un fármaco productor de noradrenalina cuando dan a luz.

Desde la perspectiva hormonal, parece claramente que la sexualidad vuelve a su punto de partida. En los distintos episodios de nuestra vida sexual se liberan las mismas hormonas y se reproducen guiones similares. Por ejemplo, durante el acto sexual, los dos compañeros, macho y hembra, liberan oxitocina y endorfinas. Es el comienzo de un vínculo afectivo que sigue el mismo patrón que el apego madre-bebé durante la hora después del parto.

Nuestros conocimientos actuales sobre los efectos conductuales de las distintas hormonas implicadas en el proceso del parto nos ayudan a interpretar el concepto de un período sensible introducido por los etólogos. Está claro que todas las hormonas liberadas por la madre y el bebé durante las contracciones y el parto no se eliminan inmediatamente. También es evidente que todas ellas juegan un papel específico en la ulterior interacción madre-bebé.

Perspectiva 3: Perspectiva etológica

Los etólogos son los que observan el comportamiento de los animales y los seres humanos. A menudo estudian un comportamiento en concreto dentro de un número de especies no relacionadas. Ellos fueron los primeros científicos en afirmar que, desde el punto de vista del vínculo entre madre y recién nacido en los pájaros y los mamíferos, hay un período corto pero crucial inmediatamente después del parto que no se va a repetir jamás. Harlow estudió concretamente el proceso de vinculación entre los primates. La importancia del enfoque etológico está surgiendo paulatinamente después del reciente descubrimiento de los efectos conductuales de las hormonas implicadas en el proceso del parto. Un estudio etológico sobre la primera hora después del parto entre los humanos es difícil porque los procesos fisiológicos se interrumpen de manera sistemática. No obstante, sería posible en circunstancias inusuales. Imaginad a una mujer que da a luz en su propio baño mientras su marido está de compras. Está en un sitio muy cálido y bastante oscuro. No se siente observada por nadie. No obstante, a través de una rendija de la puerta, de vez en cuando, se pueden vislumbrar imágenes de la escena. Combinando lo que hemos aprendido de diferentes historias como ésta, podremos describir un comportamiento estereotipado. Primero, la madre mira a su recién nacido que se halla entre sus piernas. Después de un rato, se atreve a tocarlo con las puntas de los dedos. Luego, cada vez se atreve un poco más y quiere coger a su bebé en brazos. En ese momento, la mayoría de las mujeres están fascinadas por los ojos del bebé.

Perspectiva 4: Primera hora y comienzo de la lactancia

Hasta hace muy poco no se consideraba la importancia de la primera hora posterior al nacimiento como el momento en el que se supone que comienza la lactancia. Imagínense a un bebé nacido en casa hace un siglo. El cordón se cortaba en seguida; luego, al bebé se le lavaba, vestía y se le enseñaba a la madre antes de ponerlo en una cuna.

Contaré una anécdota que nos ayude a darnos cuenta de lo reciente de esta perspectiva. En 1977, en Roma, en el congreso sobre Psicosomática, Ginecología y Obstetricia, presenté un documento sobre la expresión temprana del reflejo de succión. Simplemente estaba describiendo las condiciones ideales que permiten al bebé encontrar el pecho durante la primera hora después del parto. Ninguno de los obstetras y pediatras presentes en aquella sesión podían creer que un bebé humano sería capaz de encontrar el pecho, por sí mismo, durante la hora posterior al nacimiento.

Hoy día la mayoría de las comadronas saben que el bebé humano está programado de forma natural para encontrar el pecho por sí mismo en su primera hora de vida. Es más, uno puede entender que en condiciones fisiológicas, cuando el bebé recién nacido está listo para encontrar el pezón, la madre sigue en un equilibrio hormonal especial. Ella está todavía en otro planeta, muy instintiva. Sabe cómo coger a su bebé. En los humanos, la lactancia es básicamente instintiva durante la primera hora posterior al nacimiento. Después hay tiempo para la educación, imitación e incluso técnica.

Perspectiva 5: Primera hora y adaptación metabólica

Mientras el bebé está en el útero, los nutrientes y, en particular, el combustible vital, la glucosa, son suministrados a través del cordón umbilical de forma continua. Inmediatamente después del parto, el bebé se debe adaptar a un suministro discontinuo de alimentos. La extraordinaria capacidad del neonato para responder a los valores bastante bajos de la glucosa ha sido estudiada en profundidad por M. Cornblath en EE.UU. y por Jane Hawdon, Laura Derooy y Suzanne Colson en el Reino Unido (Del útero al mundo, (Suzanne Colson, Miwifery Today, nº 61, pág. 12)

Perspectiva 6: Punto de vista bacteriológico

Al nacer, un bebé está libre de gérmenes. Una hora más tarde, millones de ellos cubren las membranas mucosas del recién nacido. Nacer significa entrar en un mundo de microbios. La cuestión: ¿qué gérmenes van a ser los primeros en colonizar el cuerpo del bebé? Los bacteriólogos saben que los ganadores de la carrera van a ser los gobernantes del territorio. El entorno de gérmenes de la madre ya es familiar y amistoso desde la perspectiva del neonato porque madre y bebé comparten los mismos anticuerpos (IgG). En otras palabras, desde un punto de vista bacteriológico, el recién nacido humano necesita urgentemente estar en contacto con sólo una persona, su madre. Si añadimos que la ingestión temprana del calostro va a ayudar a establecer una flora intestinal ideal, no hay duda de que, bacteriológicamente, la hora posterior al parto es un período crítico con consecuencias para toda la vida. Nuestra flora intestinal se puede presentar como un aspecto de nuestra personalidad que no va a ser fácilmente modificable más tarde en la vida.

Perspectiva 7: Comienzo del proceso de termorregulación

Mientras que en el útero el bebé nunca tuvo la oportunidad de experimentar diferencias de temperatura (exceptuando posibles episodios de fiebre materna), una vez más, los primeros minutos posteriores al parto aparecen como una interrupción de la continuidad. Como los mecanismos de termorregulación no están todavía maduros al nacer, hay razones teóricas para estar preocupados por los casos de hipertermia materna durante el trabajo de parto que inducido por anestesia epidural o baño demasiado caliente. Estas situaciones podrían suponer un peligroso desafío para la termorregulación del bebé al existir diferencias exageradas de temperatura entre los entornos intra- y extrauterinos.

Perspectiva 8: Adaptación a la gravedad

Durante la primera hora se establece una nueva relación con la gravedad. De repente, el nervio vestibular que sirve al equilibrio lleva al cerebro un torrente sin precedentes de impulsos de los canales semicirculares, utrículas y sáculos.

Perspectiva 9: Enfoque etnológico

La etnología se ha consolidado como ciencia a través de publicaciones de bases de datos. Hoy en día todo el material sobre embarazo, nacimiento y los primeros días posteriores al parto se encuentra fácilmente disponible. La mayoría de las culturas alteran el primer contacto entre la madre y el bebé durante la primera hora siguiente al parto. El modo más universal e intrigante de hacerlo es simplemente fomentando la creencia de que el calostro está contaminado o es dañino para el bebé; incluso se piensa que se trata de una sustancia que hay que sacar y desechar. Esta idea requiere el hecho de que, inmediatamente después de nacer, el bebé no debe estar en los brazos de su madre, lo que implica rutinas tales como cortar el cordón umbilical en seguida. El primer contacto entre la madre y el bebé puede ser perturbado a través de otras muchas rutinas, como baño, masaje, envolver en pañales apretados, atar los pies, ´ahumarª al niño, agujerear las orejas de las niñas, abrir las puertas en los países fríos, etc. Necesitaríamos libros enteros para presentar un estudio exhaustivo de las características de un gran número de culturas en relación a cómo desafían el instinto maternal protector durante el sensible período posterior al parto. Sin embargo, después de echar un vistazo rápido a las informaciones que tenemos a nuestra disposición podemos sacar una conclusión sencilla: cuanto mayor sea la necesidad social de agresión y la capacidad para destruir la vida, más intrusivos son los rituales y las creencias sobre el período siguiente al parto. Si perturbar el primer contacto entre la madre y el bebé y promulgar excusas tales como la creencia de que el calostro es malo son prácticas tan universales, esto significa que dichas rutinas han supuesto alguna ventaja evolutiva. Después de tener en cuenta y combinar todas las perspectivas que indican la importancia de la hora posterior al parto, y tras hacer referencia a los rituales y creencias perinatales, estamos en la posición de afirmar que los entornos culturales se forman en gran medida durante la primera hora siguiente al nacimiento. Ahora podemos contemplar la primera hora después del parto en el contexto de nuestras sociedades modernas.

Perspectiva 10: Enfoque obstétrico

Todas estas consideraciones eran necesarias antes de analizar la hora posterior al parto en el contexto de nuestras sociedades modernas, en las que el control cultural de los nacimientos está en manos del control médico.

Analizando la literatura médica, parece que en los círculos obstétricos la pregunta es: ¿Cómo controlas la tal llamada tercera etapa?. Las revistas médicas publican periódicamente estudios aleatorios y controlados comparando los distintos modos de ´controlarª la tercera fase. El único objetivo es evaluar los riesgos de la hemorragia post-parto. Estos estudios están realizados en el contexto de grandes unidades obstétricas.

Todos los protocolos de investigación utilizan una definición negativa del ´control expectanteª (por ejemplo, la no utilización de sustancias uterotónicas y no pinzar el cordón umbilical). Los factores que pueden facilitar positivamente la liberación de la oxitocina no están incluidos en los protocolos médicos. Los resultados de tales pruebas han llevado a la práctica de inyectar rutinariamente sustancias oxitócicas a todas las madres justo en el momento del nacimiento, las cuales bloquean la liberación de las hormonas naturales sin presentar consecuencias. Los efectos de estas rutinas obstétricas se deben considerar en términos de civilización.

Perspectiva 11: Enfoque de las comadronas

Algunas comadronas pueden todavía practicar la auténtica partería, lo que no significa que no sean prisioneras de pautas y protocolos estrictos. Pueden desempeñar su papel de protectoras de los procesos fisiológicos. Inmediatamente después del nacimiento, la preocupación principal de estas matronas es la liberación por parte de la madre de una gran cantidad de oxitocina, porque es necesaria para la expulsión segura de la placenta y porque es la hormona del amor.

Primero se aseguran de que la habitación se encuentre suficientemente caliente. Durante la tercera etapa, las mujeres nunca se quejan de tener demasiado calor. Si están temblando esto significa que el sitio no tiene la temperatura adecuada. En el caso de un parto en casa, la única herramienta importante para preparar de antemano es una estufa portátil que se pueda enchufar en cualquier sitio y a cualquier hora y se pueda utilizar para calentar mantas y toallas. Su otro objetivo es asegurarse de que la madre no esté distraída de ninguna forma mientras está mirando los ojos del bebé y sintiendo el contacto con su piel.

Hay muchas formas de evitar que la madre se distraiga del bebé en esta fase. La madre se puede despistar porque se sienta observada o controlada, porque alguien esté hablando, porque el que atiende el parto quiera cortar el cordón antes de expulsar la placenta, porque el teléfono suene, porque se encienda de repente una luz, etc.

En esta fase, después de un parto en condiciones fisiológicas, la madre está todavía en un estado particular de consciencia, como en otro planeta. Su neocortex está todavía más o menos descansando. La contraseña debería ser: ¡No despierten a la madre!

Perspectiva 12: Matiz político

Tiene sentido y es normal el hecho de que el estudio de la tercera etapa del parto, desde perspectivas no médicas, haga a mucha gente –especialmente a los médicos– sentirse

incómoda. Cualquier acercamiento que pudiera conducirnos a reconsiderar nuestras actitudes durante este corto período de tiempo está quebrantando las mismas bases de nuestras culturas.

La investigación puede resultar políticamente incorrecta. Ésta incluye ciertos aspectos de la Investigación sobre Salud Primal, en especial estudios que exploran las consecuencias a largo plazo de cómo nacemos. Los resultados de tan importantes investigaciones sobre temas típicos (criminalidad juvenil, suicidio adolescente, drogadicción, anorexia nerviosa, autismo, etc.) son evitados por la comunidad médica y los medios de comunicación a pesar de su publicación en reconocidas revistas médicas o científicas. La investigación políticamente incorrecta conduce a la epidemiología a un callejón sin salida.

Dr. Michel Odent
www.birthworks.org/primalhealth

17 abr. 2008

Michel Odent

Entrevista Página 12/ octubre 2006

–Hace 40 años empezó con los partos en el agua, ¿cómo llegó a ese descubrimiento?

–El origen fue el objetivo de evitar la utilización de medicamentos cuando la primera parte del parto se hace difícil, cuando se llega a un estadio en el que la mujer pide “por favor denme un medicamento”. Cuando una mujer segrega adrenalina, no puede segregar oxitocina, que es la hormona fundamental para las contracciones. Entonces, para ayudar a reducir la adrenalina se pueden hacer muchas cosas: primero, asegurarse de que nadie en el entorno esté segregando adrenalina porque es contagioso.

–La adrenalina está relacionada con el miedo.

–Sí, por supuesto. Entonces, hay que asegurarse de que el cuerpo esté cálido porque cuando tenemos frío segregamos adrenalina. Y a partir de esta pregunta pensamos que la inmersión en el agua podría ser una manera de reducir la tasa de adrenalina. Cuando uno entra en agua a temperatura corporal, uno está en estado de completa relajación, es decir que la segregación de oxitocina está facilitada. A partir de esta consideración, un día me fui a la calle comercial de la ciudad y compré una pileta de jardín, encontramos un espacio en la maternidad para ponerla y así empezó la historia.

–¿Por qué cree que es tan lento el avance hacia partos más artesanales?

–La razón principal es que durante millares de años el parto fue controlado por el medio cultural. Todas las sociedades humanas que conocemos han perturbado el parto de diferentes maneras. A veces con medios muy sutiles, con creencias, con rituales. Por ejemplo, hay una fase del parto que ha sido perturbada por todas las sociedades humanas, es la tercera fase: la que se sitúa entre el nacimiento del bebé y el alumbramiento de la placenta. Según nuestra comprensión actual de los procesos fisiológicos, es una fase muy importante para el desarrollo de la capacidad de amar. Le voy a dar un ejemplo de creencia que fue observada en los cinco continentes, la creencia por la cual el calostro es malo: el calostro es lo que el bebé puede encontrar en el seno inmediatamente después de nacer y, según la ciencia moderna, es una sustancia de mucho valor. Casi todas las sociedades humanas pensaron que era malo. Esto implica que apenas el bebé nace no tiene que estar en los brazos de su mamá, para eso se usa otro ritual muy arraigado: apurarse para cortar el cordón. Podríamos mencionar centenas de creencias y rituales que lo único que hacen es perturbar el proceso fisiológico. Por eso es tan difícil actualmente redescubrir las necesidades básicas de la mujer que está por parir.

–¿O sea que no sólo la intervención médica nos ha llevado a partos “industrializados”?

–No, esto es muy anterior a la medicina. Simplemente la medicina ofrece medios más poderosos de intervención.

–Los partos humanizados parecen circunscribirse a una elite. ¿Cómo cambiar el sistema para todas?

–Esa es la pregunta de todas las tomas de conciencia, porque originariamente la incomprensión de los procesos fisiológicos y la falta de toma de conciencia implican a todo el mundo. Esto no sólo implica a la mujer que tiene el bebé, no solamente a los profesionales.

–Usted plantea que si hubiera más partos artesanales la sociedad sería menos violenta, ¿qué le dicen los colegas que no practican este tipo de partos?

–No se trata de hablar de tipo de parto, se trata de redescubrir las necesidades básicas de la mujer que va a parir, por eso nunca hablo de parto natural. Tampoco se trata de hacer un postulado diciendo que un parto perturbado puede convertir a la sociedad en algo diferente. Todas las sociedades humanas han perturbado el proceso fisiológico. Cuanto más necesidad tiene una sociedad de desarrollar su potencial de agresividad, más invasivos son los rituales y las creencias que perturban el proceso fisiológico. Podemos tomar ejemplos extremos, el caso de Esparta, en Grecia, eran guerreros y cuando un varón llegaba al mundo lo primero que se hacía era tirarlo al piso, si sobrevivía quería decir que se iba a convertir en un buen guerrero. Y conocemos algunos grupos de pigmeos que aparentemente no perturbaban el proceso fisiológico, pero no había necesidad de desarrollar el potencial de agresividad. Vivía en armonía con el entorno, lejos de todo grupo humano.

–No le parece fundamental que los hombres participen de los partos, ¿cómo es eso?

–Para esto hay que recordar las necesidades de la mujer que va a parir. Tiene necesidad de sentirse segura, sin sentirse observada, necesita mantener un nivel muy bajo de adrenalina y es fácil comprender que cuando un hombre ama a una mujer es normal que esté intranquilo y segregue adrenalina. Esto quiere decir que hay una gran diferencia entre la compañía de un hombre que no puede tener la experiencia personal de lo que está pasando, comparado con la presencia de una madre, que tuvo varios hijos y sabe lo que está pasando.

–¿Cómo fue cambiando esta tendencia?

–Conocí cuatro fases en relación con la presencia del padre en el parto. La primera va de 1953 al ’60, en ese momento yo sólo conocía el parto en el hospital, nadie había ni siquiera imaginado que el padre pudiera asistir. Segunda fase, del ’60 al ’85, conocí también el parto en el hospital pero la doctrina de la participación del padre estaba bien establecida. Tercera fase, parto en casa, con casi siempre la participación del padre, de 1985 a 1995. En ese momento, cuando me llamaban por un nacimiento en una casa, iba solo y si bien intentaba ser discreto, la doctrina estaba bien establecida, el padre participaba activamente. Y luego conocí una cuarta fase, desde 1995, cuando voy a un nacimiento en una casa voy con una doula (cuidadora de madres con bebés recién nacidos), siempre la misma, que tiene cuatro hijos, es abuela y que tiene una enorme experiencia como doula. O sea que en esta nueva situación lo único que hago es estar en la cocina con el padre, lo trato de distraer, de charlar con él y dejo a las dos mujeres solas. Cuando hago la síntesis de lo que he aprendido en estas fases, casi me animo a emitir una conclusión que no es políticamente correcta, que la participación del papá del bebé es sin duda la causa más frecuente de partos largos y difíciles. Y si quisiera resumirlo de otro modo, diría que la mejor situación que conozco para un parto rápido y fácil es nadie alrededor de la mujer que está pariendo, a menos que sea una partera o una doula muy experimentada, silenciosa, y con perfil muy bajo. La imagen ideal es la partera sentada en una esquina tejiendo. Parece simple, pero será necesario mucho tiempo para redescubrir lo simple.

13 abr. 2008

Redes de Mujeres

Por Laura Gutman

No me cabe ninguna duda que los seres humanos estamos diseñados para vivir en comunidad. En cambio la modalidad que impera en las grandes ciudades modernas, da prioridad a las familias nucleares, prefiriendo aún más a las familias constituidas por una sola persona. Este sistema suele generar buenos frutos económicos, al menos para unos pocos.
Por otra parte, la mayoría de las mujeres modernas hemos elegido terminar una carrera universitaria o lograr un buen puesto de trabajo, en lugar de tener una vida semejante a la de nuestras madres y abuelas.
Pero cuando –casualmente y contra todos los pronósticos- nace un niño, la soledad y el desconcierto para las madres es moneda corriente. Porque no hay comunidad que nos avale, nos sostenga, nos ampare, nos transmita sabiduría interior, o satisfaga cualquier necesidad, física o emocional.
Muchas de nosotras pretendemos atravesar la maternidad utilizando los mismos parámetros con los que estudiamos, trabajamos, tomamos decisiones, luchamos, nos hacemos valer, generamos dinero, elaboramos pensamientos o practicamos deportes. Confiamos en que la maternidad no podría ser más compleja que lidiar con cincuenta empleados a cargo todos los días. Sin embargo...solemos comprobar que se trata de otro nivel de complejidad.
La mayor dificultad consiste en “dejar el mundo real” para “ingresar en el mundo onírico” de la fusión mamá-bebé, y aunque cada una de nosotras reacciona en forma diferente durante el puerperio, sólo en la medida en que estemos bien sostenidas, estaremos en condiciones de sostener al bebé.
Hoy no tenemos aldea, ni comunidad ni tribu ni vecindad en muchos casos. A veces tampoco familia extendida. Pues bien, necesitamos crear apoyos modernos y solidarios. De lo contrario no es posible entrar en fusión con el bebé. No es posible amamantarlo, ni fundirse en sus necesidades permanentes.
Las mujeres tenemos que organizarnos. Una posibilidad es crear grupos de apoyo, o de encuentro, o grupos de crianza abiertos para que las madres encontremos compañía con nuestros hijos en brazos, comprensión de nuestros estados emocionales y aceptación de nuestras ambivalencias.
Otra figura que en la actualidad me parece fundamental es la “doula”. Hay “doulas” preparadas para acompañar a las parturientas y otras especialmente entrenadas para seguir el proceso puerperal. La “doula” interpreta la “experiencia interior” de cada madre, avalando todos los cambios invisibles, y traduciendo al lenguaje corriente la realidad del puerperio. No se trata de ayudar con el bebé, ni de ofrecer buenos consejos, sino de acompañar la zambullida al universo sutil e invisible del recién nacido. Su principal función es la de maternar a la madre para que entonces pueda maternar a su hijo.
Las “doulas” tienen una función para ejercer, nombrando cada sentimiento “absurdo”, desproporcionado o incomprensible de la madre reciente.
Personalmente, espero que el oficio de “doula” ingrese en el inconsciente colectivo femenino. Que las mujeres “sepamos” durante y después de parir que merecemos naturalmente llamar y solicitar una “doula” a domicilio, para que nos abra las puertas a los Misterios de la Maternidad. Porque a partir de cada madre puérpera que se encuentra a sí misma, el mundo entero se encuentra. Cada “doula” que asiste a una puérpera, se sana a sí misma y sana a todas las mujeres. Cada palabra de apoyo, es una palabra de paz y de bienvenida al niño. Las “doulas” nos incitan a que confiemos en nuestras elecciones, decidiendo según nuestras más íntimas creencias. Ellas nos recuerdan que somos merecedoras de todos los cuidados, porque de ello depende el futuro.

Autorregulación y Lactancia

por Estibalitz Vegas Gonzalez

Reich formuló su Teoria de la Autorregulación en oposición al psicoanálisis y su Teoría de la Frustración. Según la Teoría de la Frustración para que un niño avance en su desarrollo es necesario frustrarte, porque sino, no pasaría a la etapa siguiente, se quedaría siempre atascado en el Principio del Placer y no accedería al Principio de Realidad. Según OTTO FENICHEL, psicoanalista, es necesario "enseñar al adulto la conducta apropiada" porque "los instintos pueden ser peligrosos" y necesitan de un control por parte del exterior. Es por ello que los psicoanalistas, aunque varían en cuanto al tiempo recomendado de lactancia, hablan siempre de un destete precoz (dentro del primer año de vida). Por ejemplo, WINNICOT recomienda el destete en torno a los 9 meses. La Teoría de la Frustración parte de la idea de que los niños no saben y hay que enseñarles, hay que marcarles el camino para que lleguen a ser seres sociales, a dormir correctamente, a comer lo debido... Estas ideas están detrás de la mayoría de las costumbres en torno a la crianza que vemos a nuestro alrededor. En el fondo hay una desconfianza hacia el niño, se piensa que si se respetan sus necesidades no va a ser capaz de ser autónomo, no podrá salir de la fusión.
Sin embargo, en la práctica se observa que cuanto más placer ha podido disfrutar un niño, más creativo se muestra, más alegre, con mas capacidad para salir de situaciones negativas, para reivindicar lo positivo, para ser sociable... Para lograr la independencia es necesario un largo periodo de dependencia, que no interesa a nuestra sociedad.
Reich, que fue también en su inicio psicoanalista, se separó con el tiempo de las ideas de Freud.
Hasta entonces el psicoanálisis ortodoxo había observado tan sólo lo que en su época era habitual.
Reich tiene en cuenta también los datos aportados por los estudios antropológicos (Iviatínowsky...), a través de los que conoce otros tipos de crianza y sociedades. También sus descubrimientos en su labor como terapeuta le llevan a separarse del psicoanálisis tanto en su forma de trabajar como en la explicación del origen de los problemas (además, en el trabajo en terapia con adultos puede verse con claridad lo que no hay que hacer con los niñ@s). Posteriormente Reich también amplió sus investigaciones con la observación del desarrollo de niñ@s en ausencia de intervenciones externas innecesarias y en condiciones idóneas, para tener mas datos acerca del niño sano (hasta entonces sólo se había prestado atención a los posibles trastornos y alteraciones, al niño enfermo, y no al sano).
La Autorregulación es la capacidad, presente en todos los seres vivos (unicelulares y pluricelulares), de regular espontáneamente las propias funciones vítales, de conectar con las propias necesidades básicas y buscar su satisfacción. Por necesidades básicas entendemos no me refiero a actividad genital exclusivamente, sino a la sexualidad en un sentido amplio, a todo lo relacionado con el placer) y la vivencia de seguridad afectiva (ej.: llevar a los bebes en brazos era una necesidad primaria para defenderlos de los depredadores). Es decir, como seres vivos que somos, nacemos con la capacidad de saber qué es lo que nos da placer, seguridad, lo que nos nutre, lo que necesitamos dormir... y de dar los pasos necesarios para lograrlo. Todas estas cosas no se aprenden, ya las sabemos, y cambian en función del nivel de maduración. Y desgraciadamente, si esta capacidad de autorregulación no se puede ejercer debido a intervenciones extenores, se puede perder.
Autorregulación es algo que viene de dentro, y se opone a "Educación", que es algo que viene de fuera.
Pues bien, en el inicio de la vida extra-uterina, la lactancia materna es el medio a través del cual los bebés cubren todas las necesidades primarías mencionadas: les proporciona alimento, seguridad, afecto, placer y descanso (los bebés en general se duermen al pecho).
Tanto la OMS como UNICEF recomiendan un mínimo de 6 meses de lactancia exclusiva a
demanda, y un minimo de dos años de lactancia combinada con otros alimentos. La lactancia materna compensa la inmadurez de su sistema inmunológico y es sin duda el mejor alimento para el bebé, que se adapta además a sus necesidades cambiantes. Cualquier leche de fórmula no hace sino intentar imitar a la materna. Además la leche materna no es siempre exactamente igual: la del inicio contiene más agua, la que viene a continuación más cantidad de proteínas y la del final es más grasa.
Esto hace posible que el bebé pueda regular su ALIMENTACIÓN a través de la duración de sus tomas, del tiempo que pasa sin mamar mamando de un pecho o de los dos... siempre que no introduzcamos elementos extraños (chupete, biberón...) o intentos de control extemo (reloj...).
Además como la producción de leche materna se origina en función de la succión, nos encontramos con que cada madre produce la cantidad de leche que su hijo, y no otro (todos somos distintos), necesita. Si sus necesidades de nutrientes se incrementan, mamará mas frecuentemente una temporada hasta lograr un nuevo equilibrio.
La lactancia materna también produce PLACER. En el inicio de la vida la boca es el lugar del cuerpo mas cargado energéticamente. El bebé, cuyo desarrollo es céfalo-caudal (es decir, madura primero sus ojos, su boca... después sus brazos y mitad superior del cuerpo... y por último sus piernas ya cercano al año de vida), se relaciona con su entorno principalmente a través de la boca. A través de la boca conoce el mundo y su propio cuerpo (primero los dedos, las manos, luego los pies... y poco a poco cualquier otra parte del cuerpo u objeto al que pueda tener acceso), y esta experimentación le produce placer. En palabras de Michel ODENT, "La sexualidad es un todo, en todos los episodios de la vida sexual, nacimiento, lactancia... son las mismas hormonas (oxitocina, prolactina, endorfinas, adrenalina) las que están implicadas y el mismo escenario el que se reproduce". De hecho, cuando la lactancia es satisfactoria, pueden observarse en bebés muy pequeños orgasmos orales (los bebés se sonrojan, los labios comienzan a temblar, los ojos se entornan y acaban relajados y dormidos), que en un inicio los médicos confundieron con ataques epilépticos. Desde el punto de vista Reichiano, el orgasmo es el medio a través del cual regulamos
la energía de nuestro organismo, evitando que se acumule energía que podría producir con el tiempo enfermedades.
La lactancia materna también debiera producir placer en las madres (y en muchas mujeres es así), y es precisamente el motivo por el cual se mantiene la lactancia en otras especies mamíferas, es lo que "motiva" a las hembras a amamantar). Los motivos que han llevado a que muchas mujeres no sientan el amamantamiento como una experiencia placentera, e incluso en muchos casos sea vivido como algo incómodo, desagradable o incluso doloroso, es un tema que nos llevaría mucho tiempo y que se relaciona estrechamente con el tipo de sociedad en el que vivimos y el modo en que hemos sido criadas.
Por lo tanto, como relación sexual que es, son muy importantes las condiciones en las que se da de mamar. Es necesario un marco de intimidad en el que la madre y el bebé puedan mirarse relajadamente a los ojos y disfrutar del momento. Una vez más nos encontramos con que todo en la naturaleza está muy bien pensado, porque los bebés comienzan a enfocar rudimentariamente a una distancia de unos 20 cm, precisamente la distancia que separa los ojos de la madre de los del bebé en la posición de amamantamiento. Por eso una madre que mira amorosamente a su hij@ mientras lo amamanta, previene, tal como afirma Federico Navarro, durante los primeros 15 días de vida el astigmatismo, y durante los primeros meses la miopía.
De hecho, lo primero que hace un bebé al nacer, si el ambiente es lo suficientemente tranquilo y las luces no demasiado potentes, es buscar los ojos de su madre. Busca los ojos de su madre y después su pecho. El mejor momento para comenzar la lactancia es dentro de la primera hora de vida, cuando el instinto de succión es más fuerte. En ese momento la lactancia no se inicia por hambre (por necesidad de nutrientes), sino por una búsqueda de placer y SEGURIDAD. El bebé acaba de estar unido a través de! cordón umbilical a su madre hasta ese mismo momento, por lo que no puede tener hambre. Además, aunque tuviera hambre el calostro no podría saciarle porque, aunque cumple una función muy importante a nivel inmunitario, el calostro no tiene apenas calorías. El contacto de la boca y el pezón y el contacto ocular vienen a sustituir la unión entre la madre y el bebé que durante el embarazo se ha producido a través del cordón umbilical. Por eso proporciona también seguridad. Su madre (sus sonidos, su presencia) es lo único que conoce y su mundo se ampliará muy poco a poco a través de ella. Los bebés necesitan mucho contacto, y ante cualquier susto es lo que les devuelve la calma. La teta es el recurso mas útil para calmar a un bebé (si la madre está calmada, claro) y el mas recomendable, porque un bebé, especialmente durante el primer año de vida, se ve desbordado por sus emociones para las que aun no tiene filtro ni defensa ninguna (asi será hasta que el neocórtex se ponga en funcionamiento con la aparición del lenguaje...). En palabras de OSTERREICH: "las emociones infantiles, mientras duran, ocupan toda la "escena psíquica", y no dejan sitio para otros elementos; de ahí su carácter total y absoluto".
¿Y por qué los bebés necesitan tanto contacto? Los cachorros de cualquier otra especie tienen desde muy pronto diversos recursos con los que defenderse: unos vuelan, otros tienen pinchos, otros veneno, otros se camuflan, otros corren... En cambio, dada la inmadurez del bebé humano y el largo tiempo en que ésta permanece, la especie humana ha tenido que desarrollar otros recursos para poder sobrevivir. El recurso que ha desarrollado nuestra especie es el vínculo. BOWLBY fue el primer autor que comenzó a investigar sobre el tema y su Teoría del Vínculo es el resultado de ello.
El vinculo es un lazo establecido entre dos personas que garantiza la supervivencia de la especie, ya que supone la tendencia natural a lograr y mantener un cierto grado de proximidad corporal con respecto a la figura de apego. La primera hora de vida, tal como afirma MICHEL ODENT, es un momento crítico en el que hay una impronta hormonal que favorece después el vínculo. También hemos dicho que es el momento crítico para el inicio de la lactancia (una casualidad más). Pero el vínculo no es algo inmediato, sino que a partir de aquí hay que ir fomentándolo. El contacto corporal tan estrecho que supone la lactancia, así como las hormonas que se producen durante ella (por ej.: la oxitocina es conocida también como la hormona del amor y la producción de endorfinas hace más probable que la madre y el bebé deseen permanecer juntos) favorecen el establecimiento de un vínculo seguro.
En realidad cuando hablamos dei Vinculo, hablamos de seguridad, pero también y sobre todo de AFECTO. Afecto y seguridad son dos palabras que en las primeras etapas de la vida son prácticamente inseparables. Un niño que se siente querido es un niño que se siente seguro. De la misma manera que no tiene sentido mirar al reloj para ver si es el momento de dar un abrazo, tampoco tiene mucho sentido mirar al reloj para decidir si amantamos al bebé o no. Si nuestra pareja nos pide un beso, no creo que nos daría por decirle, "no, que te acabo de dar uno hace 5 minutos".
La lactancia a demanda va generando una confianza básica en la vida (mis necesidades son atendidas, el mundo es un lugar agradable) y en uno mismo ("de mi depende, yo valgo" o "de mi no depende, y yo no valgo nada") que suponen el fundamento de la autoestima. Un niño amamantado a demanda con contacto será confiado, sin alto nivel de ansiedad, y buscará la relación con el otro llegado el momento.
Otra de las necesidades básicas de los bebés es el descanso, y si se lo permitimos, los bebés prefieren dormirse al pecho. Este dormirse en la teta no es un capricho, sino que forma parte de los mecanismos de supervivencia de nuestra especie. Un bebé para sobrevivir necesita de su madre, asi que no puede permitirse el lujo de quedarse dormido en cualquier parte. Si se "despiertan" de vez en cuando es también para comprobar que su madre permanece por allí. Necesita tener la seguridad de que su madre está cerca para velar su sueño, sino fuera así los depredadores hubieran acabado con los cachorros humanos en un santiamén.
Otra cuestión es ¿hasta cuando? Como decía al inicio, se recomienda un mínimo de dos años de lactancia, pero la verdad es que los dos años son una época difícil para añadir cualquier cambio importante (destete, la llegada de un hermanito...) a los que ya se dan de por sí (vuelta a la madre, control de esfínteres, comienzo del lenguaje, aparecen los rudimentos del pensamiento racional...).
YOLANDA GONZÁLEZ recomienda llevar a cabo el destete cercano a los 3 años porque es mucho mas sencillo. A esta edad la etapa oral finaliza y la succión pasa de ser una necesidad a un placer, que además va perdiendo su fuerza frente a otros placeres (masturbación, juegos sexuales con otros niños) que a partir de ahora tomarán protagonismo siempre que su entorno lo permita. Sin embargo, la lactancia puede aun continuar. Diversos estudios que hacen extrapolaciones a partir de otros mamíferos teniendo en cuenta diversos factores (momento de la salida de los dientes definitivos, peso alcanzado en relación a la del adulto...) sitúan el fin de la lactancia en tomo a los 6 años.
Resumiendo: La alimentación no es el motivo por el cual la lactancia se inicia, ni tampoco después es su única función. La lactancia proporciona, además de nutrientes, placer y una vivencia de seguridad afectiva. Además la lactancia y otros procesos madurativos se ven estrechamente relacionados y recíprocamente potenciados, permitiendo y favoreciendo la autorregulación de muchos procesos madurativos (desarrollo sensorial, desarrollo psicomotor, influencia de la succión en el sistema cráneo-sacral...).
De todas maneras creo que amamantar a un bebé no puede ser algo impuesto desde fuera, y hay algunos casos en que puede incluso ser contraproducente si ciertos conflictos personales no han podido ser resueltos.


Bibliografía
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2000.
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BAKER, Elsworth F.; "El desarrollo emotivo. Zonas erógenas y estadios libidinales:fase oral"
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BOWLBY, J.; "Semejanzas y diferencias con respecto a las que se observan en los primates
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FENICHEL, Otto; "Profilaxis", Teoría Psicoanalitica de las neurosis
GONZÁLEZ VARA, Yolanda; "Salud, prevención y autorregulación". "Energía, carácter
y sociedad", Vol. 8 (2), Nov.- Mayo 1990
GONZÁLEZ, Carlos; "Mi niño no me come". Ed. Temas de Hoy /Ser Padres
GONZÁLEZ, Yolanda; Apuntes del curso "Salud y Prevención Infantil", Donostia, 2001.
GONZÁLEZ, Yolanda; "La oralidad como proceso psicoafectivo". "Energía, carácter y sociedad",
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GONZÁLEZ, Yolanda; "El llanto y las expresiones emocionales durante el primer año de vida"
LIEDLOFF, Jean; El concepto del continium. En busca del bienestar perdido
ODENT, Michel; El bebé es un mamífero, Ed. Mándala
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PINUAGA, Maite S.; "W. Reich.' Hacia el niño sano". "Energía, Carácter y Sociedad", Vol. 5, n"s 1
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WINNICOTT, W.; "El destete". Cap. XII, Conozca a su niño

qué te da tu bebé

"Tu hijo es una buena persona" por Carlos Gonzalez

Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... En cambio, si una madre exclama "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: "¡Qué monos son... cuando duermen!"
Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.
Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes.

TU HIJO ES GENEROSO.
Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!
Tal vez la mamá de Marta piense que su hija "no sabe compartir". Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.

TU HIJO ES DESINTERESADO.
Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada... pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?
La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?
El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.
Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "pupa"; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice "mamá". Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, venid, os necesito", no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?

TU HIJO ES VALIENTE.
Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!" Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.
Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. "Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar" es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.
Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.

TU HIJO SABE PERDONAR.
Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos...
Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. "¿Será posible?" "Mírala, no le pasa nada, era todo cuento".
No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? ("Mamá se ha estado portando mal..."). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.

TU HIJO SABE CEDER.
Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro. Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.
Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Tontanchante", "la tontería que se engancha y es un poco repugnante", y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?" "¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero...!" Ya tenemos crisis.
Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.
Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.

TU HIJO ES SINCERO.
¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esa señora es calva?" o ¿Por qué ese señor es negro?" Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestra retórica pregunta "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?"
Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.

TU HIJO ES BUEN HERMANO.
Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: "Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para tí solito. Pero te seguiré queriendo igual". ¿No le parece que estaría "un poquito" celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.

TU HIJO NO TIENE PREJUICIOS.
Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir "vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles"? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.

TU HIJO ES COMPRENSIVO.
Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.
Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años ("De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis...") La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.

LA SEMILLA DEL BIEN.
Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.
Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.

10 abr. 2008

Consultas de alimentación al Pediatra español Carlos Gonzalez

¿Cuántas proteínas debe tomar un bebé?
Mi hijo de 8 meses se alimenta casi exclusivamente con leche materna. Rechaza las papillas pero picotea pequeñas cantidades de los alimentos que nosotros comemos: pan, fruta, arroz… El pediatra está preocupado porque dice que ha bajado de talla hasta el percentil 25 y que debe tomar 40 g de proteínas animales diarias. ¿Qué debo hacer?

Respuesta:
Si tu hijo tiene un percentil 25 tiene una talla completamente normal, así que no hay que angustiarse por eso. Se alimenta de forma perfecta: con leche materna, que es lo que más alimenta. Además, está bien que coma pequeñas cantidades de diferentes alimentos en vez de papillas y purés, pues precisamente el propósito de la alimentación complementaria es que el niño se acostumbre a comer poco a poco lo mismo que sus padres.
En cuanto a la necesidad de tomar 40 g de proteínas al día, te comento que los bebés de esta edad no necesitan más de 1,2 g por kilo, así que calcula y verás que si tu hijo pesa algo menos de 7 kilos (por el percentil que comentas), no salen las cuentas.
Por otro lado, si se está alimentando prácticamente con leche materna, tomará al menos 800 ml al día, más de 9,6 g de proteínas, es decir, que cubre de sobra las necesidades de cualquier niño.
 
¿Cómo compaginar lactancia y trabajo?
Mi hija va a ir a la guardería con 20 semanas. Me cuesta mucho sacarme la leche. ¿Cómo puedo prolongar la lactancia?


Respuesta:
Lo ideal sería quedarse más tiempo en casa, pero si no queda más remedio que volver a trabajar, se pueden adelantar las papillas. Ahora no se recomienda empezar hasta los seis meses, pero se pueden dar a los cuatro y medio para no tener que destetar al bebé. El arroz, el plátano y las patatas producen menos alergias que la leche artificial.
Normalmente la leche se saca de un día para otro. Cada día se saca la que el bebé va a tomar al siguiente. Como no es fácil, conviene empezar a practicar antes de que la madre se reincorpore al trabajo y guardar la leche que se obtiene en el congelador para una emergencia. Muchos niños de pecho no quieren biberón. Prueba a darle tu leche en un vasito. También es posible que tu hija no quiera comer mientras tú no estés y se pase la mañana durmiendo, y luego la tarde mamando. No pasa nada; es normal.

¿Cómo sé que no pasa hambre?
Tengo un bebé de dos meses y le doy el pecho cada tres horas. Por la noche le dejo dormir, pero de día le despierto para cumplir el horario. El problema es que a veces no quiere comer. ¿Cómo sé si tiene hambre? ¿Debe establecer él los ritmos?

Respuesta:
Claro que es normal que sea tu hijo quien marque el ritmo de la lactancia. Lo que no es normal es que lo establezca como si fuera un reloj. Seguro que tus propias antepasadas no tenían reloj o, como mucho, poseían uno de arena, y fueron capaces de criar a sus hijos sin problema.
¿Cómo saber si hay que dar el pecho sin mirar un reloj? Observando al niño: si está tranquilo y feliz, será que no tiene hambre. Si el bebé abre la boca, se chupa los puños, protesta o busca el pecho (no es necesario que llore), probablemente quiere una toma. En caso de duda, dale el pecho; si no es el hambre lo que le inquieta, no mamará.
Los niños suelen tomar el pecho unas diez veces al día (de media, cada niño es un mundo y el número de tomas diarias es muy variable) y muy raramente lo hacen a intervalos regulares. Es decir, aunque algunos niños sí piden el pecho cada cuatro, cada tres o cada dos horas, es mucho más frecuente que mamen tres veces muy seguidas y después se echen un sueñecito más largo.
A veces sólo toman de un pecho y otras veces, de los dos. La composición de la leche varía a lo largo de la toma, de forma que 100 ml de un solo pecho no tienen la misma composición que 70 ml de uno y 30 ml de otro. Por eso, sólo ellos saben cuánto han de tomar de cada uno, y cualquier intento de control acabará en fracaso.
Olvídate de mirar el reloj y haz caso de tu hijo. Mientras le des de mamar cada vez que te lo pida, tendrás siempre la cantidad de leche que él necesita. ¿Cómo podrás saber si tu hijo tiene hambre? Él te lo dirá.

¿Por qué no acepta las papillas?
Mi hija de siete meses rechaza las papillas. Llevo dos meses intentando dárselas, pero ella solo quiere el pecho. L agente me dice que va a tener carencias de vitaminas y que debo destetarla completamente, pero lo probé un día y fue terrible. Lloraba de hambre y seguía sin querer comer, así que he vuelto a darle el pecho.

Respuesta:
Hacia los seis meses hay que ofrecer a los bebés otros alimentos (como cereales y frutas) además del pecho; pero no debemos obligarles a tomarlos. Si no los quieren, será que todavía no los necesitan. Algunos bebés de pecho no aceptan la papilla hasta los siete o nueve meses, mientras que, por lo general, los alimentados con biberón suelen tragársela enseguida como si la necesitaran. Con el pecho, el niño no solo recibe el mejor alimento, sino también contacto, cariño y calor. Por eso, nunca se ha de destetar bruscamente; cuando se hace así, siente que su madre le ha dejado de querer y lo pasa fatal. Muchos niños reaccionan, como tu hija, llorando y negándose a comer. Por suerte, tu instinto maternal te ayudó y volviste a darle el pecho enseguida. He visto algunos bebés que han llegado a perder más de medio kilo en una semana y no lo recuperaron hasta que volvieron a tomar el pecho.

Con 11 meses solo toma pecho
Mi hija de 11 meses toma leche materna a demanda y no admite más de dos cucharadas de cualquier alimento sólido. Además, desde hace dos meses no quiere papillas ni triturados. ¿Es normal? ¿Cómo puedo conseguir que vaya tolerando mejor los sólidos antes de reincorporarme al trabajo dentro de un mes?

Respuesta:
La forma de lograr que tu hija vaya tolerando los sólidos es sencilla: esperar. Con 11 meses sigue una dieta normal: pecho y poco más. De momento, es buena señal que rechace los triturados ya que lo que pretendes es que coma lo mismo que vosotros. Si la niña come un fideo o mordisquea un plátano, y lo hace contenta y voluntariamente, va por buen camino. Comerá más a medida que vaya creciendo. En cambio, el niño que zampa un plato entero de papilla va en la dirección equivocada, ya que dentro de unos meses sus padres querrán quitarle las papillas y les será muy complicado.

Sobre la Episiotomía

Mito: Un corte perfecto y limpio es mejor que un desgarre
Realidad: "Al igual que cualquier procedimiento quirúrgico, la episiotomía acarrea un sinnúmero de riesgos: excesiva pérdida de sangre, formación de hematomas e infección...No hay ninguna evidencia de que la episiotomía rutinaria reduzca el riesgo de trauma perineal severo, mejore la recuperación perineal, prevenga el trauma fetal o reduzca el riesgo de incontinencia urinaria". Sleep, Roberts, y Chalmers 1989


La episiotomía rutinaria o profiláctica (contrario a la episiotomía por indicación específica, como por sufrimiento fetal) es el ejemplo perfecto de un procedimiento obstétrico que persiste a pesar de la falta total de evidencia en su favor y una cantidad considerable de evidencia en su contra.

Todos los pronunciamientos autorizados a favor de la episiotomía provienen de un artículo de hace 75 años (DeLee 1920) que no produjo ni una pizca de evidencia que la apoyara. Más recientemente, la publicación Williams Obstetrics (Cunningham, MacDonald, y Grant, 1989) afirma "Las razones para la popularidad de la episiotomía entre los obstetras están claras. Substituye un nítido y perfecto corte quirúrgico por la laceración rasgada que de otra manera frecuentemente ocurre. Es más fácil de reparar y sana mejor que un desgarre."

Otra publicación, Human Labor and Birth (Parto y Nacimiento Humano, Oxon-Foote 1986) agrega que la episiotomía previene "daño cerebral" al "reducir los golpes de la cabeza contra el perineo". Una edición anterior de Williams Obstetrics (Pritchard, MacDonald y Gant, 1985) afirma que reduce la incidencia de cistocele (una hernia de la pared rectal anterior a la pared vaginal posterior), e incontinencia urinaria debido a stress (pérdida involuntaria del control urinario en respuesta a risas, estornudos, etc., aunque la edición de 1989 admite que este beneficio no ha sido comprobado). Después enumera "preguntas importantes para el obstetra relacionadas con la episiotomía", de las cuales ninguna pregunta es sobre si se debe hacer o no una episiotomía. En un área de la medicina donde abundan las paradojas, contradicciones, inconsistencias y razonamientos ilógicos, la episiotomía se lleva el primer lugar.

El mayor argumento a favor de la episiotomía es que "protege al perineo de lesiones", una protección que se obtiene mediante el corte de la piel perineal, así como tejidos y músculos conectivos. Los obstetras presumen que las desgarres espontáneos causan mayor daño, pero ahora que los investigadores han estado observando, cada estudio ha encontrado que las rasgaduras profundas son casi exclusivamente extensiones de episiotomías. Esto tiene sentido porque, como todos los que alguna vez han tratado de rasgar tela saben, el material intacto es extremadamente resistente hasta que uno le hace el primer corte. Después se rompe fácilmente.

Al prevenir el sobreestiramiento de los músculos del piso pélvico, las episiotomías se supone que también previenen la relajación del piso pélvico. La relajación del piso pélvico causa insatisfacción sexual después del parto (la preocupación era la pareja masculina, por supuesto, de ahí el una vez popular "nudo del esposo", un estiramiento excesivo durante la suturación que hizo de la vida sexual de muchas mujeres una miseria permanente), incontinencia urinaria y prolapso uterino. Pero mujeres mayores que recientemente se han sometido a cirugías para reparar la incontinencia y el prolapso, todas habían tenido episiotomías "generosas". En cualquier caso, la episiotomía no se realiza hasta que la cabeza está casi lista para salir. Para entonces, los músculos del piso pélvico ya están totalmente dilatados. Tampoco nadie ha podido explicar cómo cortar un músculo y después coserlo preserva su fortaleza.

Quizás el razonamiento más absurdo de todos es el daño cerebral que puede ocurrir al "golpearse la cabeza contra el perineo". El perineo de una mujer es tejido suave y elástico, no es cemento. Nadie ha demostrado nunca que una episiotomía protege el bienestar neurológico fetal, ni siquiera en el más diminuto y vulnerable bebé prematuro, mucho menos en un bebé sano y de término.

Mientras tanto, como los autores de este capítulo señalan, la episiotomía, como cualquier otro procedimiento quirúrgico, acarrea el riesgo de pérdida de sangre, infección y cicatrización deficiente. Las infecciones son dolorosas. Los puntos deben removerse para drenar la herida, y después el perineo debe volver a ser suturado.

A pesar de dos décadas de evidencia que demuestran lo contrario, la mayoría de doctores y algunas parteras aún se aferran al uso liberal de la episiotomía. Una muestra controlada al azar que realizó el Multicentro Canadiense no pudo lograr que los doctores abandonaran esta práctica. Los índices de episiotomías se redujeron únicamente en un tercio de la Parte controlada del estudio. Más de la mitad de las primìparas en el grupo controlado (57%) aún fueron sometidas a episiotomías, así como casi un tercio de las multíparas (31%) "La intensidad con que los médicos se adhieren a la creencia de que la episiotomía beneficia a las mujeres está muy bien ilustrada por el comportamiento de muchos de los doctores que participaron en esta prueba. Muchos fueron incapaces o se negaron a reducir los índices de episiotomías de acuerdo al protocolo".

Si la episiotomía carece de razonamiento científico, ¿qué impulsa su práctica? Como escribió Robbie Davis-Floyd (1992), un antropólogo médico, la episiotomía encaja en creencias culturales subyacentes sobre las mujeres y el parto. Refuerza las creencias sobre las deficiencias inherentes y la falta de confianza en el cuerpo femenino y el peligro que éste representa para las mujeres y los bebés. Así es que DeLee (1920), impregnado con estas creencias, escribe:

El parto ha sido llamado, y aún es percibido por muchos, una función normal...Sin embargo, es decididamente un proceso patológico...Si una mujer cae sobre un rastrillo y se clava la agarradera en el perineo, lo llamamos patológico —anormal--, pero si un bebé le atraviesa el piso pélvico, decimos que es natural y por, consiguiente, normal. Si la cabeza del bebé fuera a quedar atrapada levemente en una puerta, pero lo suficiente como para causar hemorragia cerebral, diríamos que eso es definitivamente patológico, pero cuando un bebé es aplastado contra el piso pélvico y una hemorragia cerebral lo mata, lo llamamos normal.

Habiendo inventado el problema, él ofrece una solución: tan pronto como la cabeza pase a través del cérvix dilatado, anestesie a la mujer con éter, haga una larga episiotomía mediolateral, saque al bebé con fórceps y manualmente remueva la placenta, luege déle a la madre SCOPOLAMINE y morfina para realizar el largo trabajo de reparación y para "prolongar el estado narcótico durante muchas horas postparto y borrar de su memoria el trabajo de parto". La reparación implica tirar hacia abajo el cérvix con forceps para examinarlo y suturar cualquier rasgadura y laboriosamente reconstruir la vagina para restaurar "condiciones virginales". Aunque son pocos los obstetras modernos los que están dispuestos a llegar tan lejos como sugiere DeLee, estas creencias sobre las mujeres aún prevalecen en el campo de la obstetricia, y alimentan la práctica de la episiotomía.

La episiotomía cumple otro propósito. Davis-Floyd observa que la cirugía ocupa un lugar muy alto en la jerarquía de la medicina occidental, y la obstetricia es una especialidad quirúrgica. La episiotomía transforma un alumbramiento normal —incluso uno natural- en un procedimiento quirúrgico.

Davis-Floyd también señala que la episiotomía, la destrucción y la reconstrucción de los genitales femeninos, permite a los hombres controlar los "aspectos poderosamente sexuales, creativos y amenazadores para los hombres". Esto es lo que se esconde detrás del énfasis que le da DeLee a restaurar quirúrgicamente "condiciones virginales". También explica parcialmente por qué la mayor cantidad de muestras de la episiotomía se han realizado en países europeos donde normalmente el parto es asistido por parteras, y no en los Estados Unidos o Canadá donde (hasta hace poco) los partos son atendidos por doctores hombres: las mujeres no están amenazadas subconscientemente por el hecho de dar a luz. Klein atribuye el mayor éxito británico del uso "restringido" versus el uso "liberal" de la muestra de la episiotomía al lograr menores episiotomías y más perineos intactos a la "mayor comodidad de las parteras británicas en atender partos con la intención de perservar intacto el perineo".

En resumen, la episiotomía rutinaria tiene una función ritual pero médicamente no cumple con ningún propósito. Si algún lector o lectora cree lo contrario, lo reto a que encuentre algún estudio creíble realizado en los últimos 15 años que pruebe dichas creencias.

Resumen de puntos significativos:

* Las episiotomías no previenen desgarres en o a través del esfínter anal ni desgarres vaginales. De hecho, los desgarres profundos casi nunca ocurren cuando no se realiza una episiotomía.

* Aún cuando se reparen correctamente, los desgarres del esfínter anal pueden causar problemas crónicos de dolor coital o incontenencia fecal o de flatulencia más adelante en la vida. Además, las laceraciones anales predisponen a las fístulas rectovaginales.

* Si una mujer no tiene una episiotomía, probablemente sufra un pequeño desgarre, pero con raras excepciones el desgarre no será, en el peor de los casos, peor que una episiotomía.

* Las episiotomías no previenen la relajación de la musculatura del piso pélvico. Por lo tanto, no previenen la incontinencia urinaria ni mejoran la satisfacción sexual.

* No es más fácil reparar una episiotomía que un desgarre.

* Las episiotomías no sanan mejor que los desgarres.

* Las episiotomías no son menos dolorosas que los desgarres. Pueden causar problemas prolongados de dolor, especialmente durante las relaciones sexuales.

* Las episiotomías no previenen lesiones durante el nacimiento ni daño cerebral del feto.

* Las episiotomías aumentan la pérdida de sangre. Como con cualquier otro procedimiento quirúrgico, las episiotomías pueden provocar infecciones, incluyendo infecciones fatales.

* Las epidurales aumentan la necesidad de una episiotomía. También aumentan la probabilidad de que se requieran de instrumentos durante el alumbramiento. La intervención de instrumentos durante el parto aumenta la probabilidad tanto de episiotomías como de desgarres profundos.

* La posición de litotomía aumenta la necesidad de una episiotomia, probablemente porque el perineo está demasiado estirado.

* La filosofía, técnica, experiencia y habilidad de la persona que atiende el parto son determinantes en el estado en que termine el perineo.

* Algunas técnicas para reducir el trauma perineal que han sido evaluadas y se ha demostrado que son efectivas: masaje prenatal del perineo, lenta expulsión de la cabeza del bebé, sostener el perineo, mantener la cabeza flexionada, extraer los hombros uno a la vez y, por último, no realizar episiotomías en los partos con instrumentos. (Otras técnicas, como el masaje del perineo durante la labor o compresas calientes, aún deben ser estudiadas).

* Independientemente de la contracción específica de los músculos del piso pélvico, un programa regular de ejercicios fortalece el piso pélvico.

Las ventajas del bebé ya están claras, pero no se ven de inmediato. De las ventajas para la madre, la más silenciada se refiere al placer. El circuito neuro-hormonal del placer y el orgasmo es el mismo que el del parto y la lactancia.

Tomado de "Mitos de la Obstetricia versus Realidades de la Investigación" escrito por Henci Goer, 1997. Traducido por Waleska Porras.

Ventajas del Parto Vertical

La posición vertical utilizada desde siempre por diversas culturas y numerosos grupos étnicos, comienza a difundirse en EE.UU. (Howard, 1958); Uruguay (Caldeiro Barcia, 1974); Brasil (Paciornik, 1979) etc., y más recientemente por la OMS (WHO, 1996) a partir de la consideración de sus ventajas, a saber:
• acción positiva de las fuerzas de gravedad que favorece el encaje y el descenso fetales. Se estima que la madre gana entre 30-40 mmHg en valores de presión intrauterina cuando adopta la posición vertical. (Mendez bauer, 1976).
• ausencia de compresión de grandes vasos de la madre (BIeniarz, 1966). Como se sabe la posición supina puede provocar compresión de la vena cava originando disminución del gasto cardíaco, hipotensión y bradicardia, además de sufrimiento fetal si el período expulsivo se prolonga (Giraldo, 1992)
• aumento de los diámetros del canal del parto: 2 cm en sentido ántero posterior y 1 en transverso (Borrel, 1957) y moldeamiento de la articulación coxo femoral (Russell, 1969).
• mejor ángulo de encaje. La posición vertical determina que este ángulo ("dive angle" para la bibliografía anglosajona) sea menos agudo (más abierto) lo que favorece el encaje y la progresión del feto.
• mejor equilibrio ácido base fetal tanto durante el período dilatante (Arbues, 1982), como en el expulsivo (gallo, 1992); (Caldeyro barcia, 1987); (Sabatino, 1992); facilitando la transición feto-neonatal.
• mayor eficiencia de las contracciones uterinas durante el trabajo de parto y el período expulsivo, que se suceden con menor frecuencia pero con más intensidad, lo que provoca menos intervenciones obstétricas, menor uso de ocitocina y menos riesgo de alteraciones de latidos cardíacos fetales (Mendez Bauer, 1975)
• menores presiones intravaginales, lo que disminuye la resistencia al pasaje del móvil fetal por la relación directa entre relajación de músculos perineales y el grado de flexión coxo femoral. La mayor presión intrauterina y la menor presión intravaginal se consideran elementos facilitadores de la salida fetal.
Como resultado de las razones expuestas, el trabajo de parto se acorta sensiblemente (Sabatino, 1992); (Paciornik, 1992); (Dunn,
1976).
• beneficios psico afectivos que incluyen la búsqueda de métodos alternativos, menos dolor ( o ausencia del mismo), sensación de libertad y mayor satisfacción luego del parto (Sabatino, 1992)


Fragmento del libro "Tecnologías Apropiadas vs Rutinas Acríticas"
del Dr. Jorge Pronsato Santandreu - Ed. Eudecor Noviembre 2000.
(pag. 55 y 56)

6 abr. 2008

por Violeta

Llegué a Capital Federal, desde mi Rosario natal al terminar la escuela secundaria, en el 2003. Tengo formación en comunicación, trabajé como productora de televisión y crítica de espectáculos. Antes de quedar embarazada de Catalina, comencé un trabajo de investigación, autodidacta, sobre la maternidad, el parto y el puerperio. Después de conocer líneas ideológicas, practicas médicas, bibliografía, diferentes profesionales, y sobre todo luego de parir a mi hija en un ámbito de respeto, poca intervención, y amor, decidí ponerme al servicio de otras mujeres y familias en esta etapa tan crítica y maravillosa como lo es el período primal (de la gestación al primer año de vida).

Hoy soy estudiante de puericultura y lactancia, y estoy comenzando a desarrollarme como doula. Me siento honrada al participar del rito del nacimiento y la crianza, y así como recibo tanto de las madres, los padres y los bebés, trataré de volcar lo que voy aprendiendo, lo que intuyo y lo que siento a las familias que me elijan para acompañarlas.
Aún tengo una bebé chiquita, me considero en etapa de puerperio, con la sensibilidad, la apertura, la fragilidad y el caos que eso significa. Estoy aprendiendo a entregarme a este mundo magnífico lleno de mística, sol, miedo y locura. Estar puérpera y atravesar un camino (eterno) hacia mi interior, no me representa un obstáculo para brindar acompañamiento a otras mujeres con energía similar. Muy por el contrario, dado que no ofrezco una clase académica, sino un intercambio, siento que esta ventana que tengo abierta (que a veces se parece a una herida) me brinda la fuerza para emprender proyectos como este. Desde el corazón.

la Propuesta

Proponemos acompañar a la pareja embarazada desde la concepción hasta, por lo menos, el primer año del bebé nacido. Sentimos que es una etapa de extrema vulnerabilidad y profundidad que nos puede dar muchas respuestas sobre nosotros mismos. Por eso, pretendemos acercar información, amor, desprejuicio, y sostén a quien pase por esta mística experiencia. Creemos en el nacimiento fisiológico, respetado, amoroso y carente de intervenciones innecesarias y peligrosas. Pero por sobre todo creemos que el deseo de la mujer que va a parir debe ser respetado. Apoyamos la crianza basada en el contacto y el apego. Existe mucha desinformación en estás temáticas, donde se activan creencias heredadas y mitos que no tienen verdadero resguardo científico. Proponemos encuentros con cada madre o pareja para abordar los cambios físicos y emocionales que produce el embarazo, y poder verbalizar los miedos. Hablar del parto, del deseo y la necesidad real de cada pareja, y de las diferentes opciones para parir, nacer, y criar. También compartir la información sobre la fisiología del parto, qué es lo que sucede con la mamá y con el bebé, y por qué es tan importante que en ese momento la mujer suelte el control, y viaje hacia adentro.

Proponemos, además, el acompañamiento durante el parto, sea en la institución o en casa, siempre evaluando la viabilidad en relación con el equipo médico elegido. Esa ola, que es el parto, hay que atravesarla con el cuerpo. La mujer es quien pone su cuerpo, su poder, su historia para parir. Allí no ofrecemos nada en especial, mas bien lo que la mujer necesite en ese momento.

El postparto es un período de caos y desorden (desorden saludable) al que hay que entregarse. Cuesta imaginarlo en el embrazo, porque el parto es el horizonte que ocupa la cabeza y las sensaciones. Pero realmente es importante tener a quién acudir cuando una está puérpera, con un niño en brazos que reclama madre y leche, y con un sinfín de consejos contrapuestos. Al menos en nuestra experiencia, en esta etapa crítica necesitamos guías afectivas, información tranquilizante y confianza por parte de otras mujeres-madres.

Durante el puerperio (que dura mucho más de cuarenta y cinco días) podemos armar redes de mujeres, hablar de la crianza, de la lactancia, de lo que necesita el bebé, y sobretodo de lo que necesita esa mujer que está maternando.

Sentimos que hay demasiadas madres y bebés solos, no tenemos todas las respuestas, pero queremos estar ahí para compartir un viaje hacia las convicciones internas.
Intentamos involucrarnos de cuerpo y alma con las familias que encaran la maternidad y la paternidad. Estamos a tu disposición.